Burritos para reconciliarse con la cocina tex-mex

Y todos sabemos que “americanizado” es sinónimo de lo que no tiene corazón, lo hecho en masa, lo casi despreciable.

La confusión lleva décadas sobre las mesas. En los setentas se descubrió que lo que los estadounidenses consumían como comida mexicana, en realidad no era tal. Lo que los gringos le habían vendido al mundo como “mexicano”, resultó ser tex-mex. Y cuando los mexicanos comenzamos a viajar más, para enterarnos que los extranjeros comían unas tostadas cóncavas, rellenas de un guiso con sabor a comino, y que a eso le llamaban “taco”, estallamos en cólera.

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Y ahí empezó la reyerta. Quizá Doña Diana Kennedy ayudó a atizar el fuego, cuando por aquella misma época escribió que todo lo que se vendía en Estados Unidos como “comida mexicana”, no era sino comida mexicana americanizada. Y todos sabemos que “americanizado” es sinónimo de lo que no tiene corazón, lo hecho en masa, lo casi despreciable. La cocina tex-mex se quedó en el limbo. Aprendimos a odiarla, porque pensamos que quería robarnos nuestra panchovillesca identidad. Y tanta habladuría sólo hizo que nos perdiéramos las mieles de esa cocina fronteriza, que en realidad es tan auténtica como la oaxaqueña, la poblana, la guerrerense…

Los berebere trajeron consigo el cilantro, el comino y los chiles del norte de África, sabores que se filtraron hasta las ollas de chili con carne de nuestros días.

La cocina tex-mex, madre de los cripsy tacos, las fajitas y los nachos con cheddar derretido, es una fusión compleja entre las cocinas de los estados confederados, la nativoamericana y la mexicana norteña. Pero sus orígenes pueden rastrearse más allá del Atlántico, hacia los berbere marroquíes, que llegaron a Texas junto con los españoles que colonizaron las Islas Canarias. Los berbere trajeron consigo el cilantro, el comino y los chiles del norte de África, sabores que se filtraron hasta las ollas de chili con carne de nuestros días.

No es secreto que Food Police adora el tex-mex. Sabemos que no se trata de una cocina mexicana macdonalizada ni del primo feo de los fogones oaxaqueños. Tex-mex es un nombre propio. Si la palabra “burrito” te recuerda a su variante chihuahuense (deliciosa, sí, pero incompleta) o  a Taco Bell , te pedimos que te des la oportunidad de probar la versión texana. Ojalá todos los mexicanos pudieran hacerlo. Si te avientas, aquí dejamos la receta. Pero por favor, remueve la etiqueta “comida rápida” de este plato, porque vas a necesitar un par de horas para prepararlo. Eso sí, se trata de una comida de bajo costo y súper rendidora, ya sabes, muy al estilo mexicano.

Receta de burritos tex-mex (para diez burritos)

Ingredientes:

  • 1/2 kg de carne de res molida
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharada de chili powder
  • 2 tazas de caldo de pollo
  • 2 tazas de frijoles pintos hervidos
  • 2 tazas de arroz
  • Sal
  • 1 taza de cilantro fresco picado
  • 2 dientes de ajo picado fino
  • 4 limones (sólo el jugo)
  • 3 jitomates grandes picados (es mejor si no están muy maduros)
  • 1/2 cebolla picada
  • 5 chiles serranos o jalapeños frescos y picados
  • 200 ml de crema ácida
  • 2 tazas de lechuga picada fresca
  • 1 taza de elote dulce hervido y escurrido
  • 1 pimiento verde salteado
  • 2 aguacates rebanados
  • 300 gramos de queso Colby Jack (o una mezcla de Monterrey Jack y Cheddar)
  • 10 tortillas de harina grandes (recomendamos las de Chihuahua o Sonora)

 

Instrucciones:

  1. Para el chili con carne: calienta el aceite en una sartén y cuando esté hirviendo, echa la carne. Cuando la carne cambie de color, agrega el caldo, el comino y el chili powder (mezcla comercial de variedad de chiles secos, orégano, comino, ajo y sal. Puedes hacer la tuya pulverizando en el procesador los ingredientes. Los chiles que lleva la mezcla son cualesquiera que tengas a la mano.). Baja el fuego, agrega los frijoles y permite que la mezcla se reduzca durante una media hora, hasta obtener una salsa espesa. Revisa el sazón, apaga el fuego y reserva.
  2. Para el arroz: prepara el arroz según las instrucciones de la bolsa. Sazona sólo con sal. Cuando el arroz esté listo y aún caliente, agrega media taza de cilantro picado fresco, el ajo y la mitad del jugo de limón. Revuelve con un tenedor y reserva.
  3. Para el pico de gallo: en un cuenco mezcla el jitomate, los chiles, la cebolla, más el cilantro y limón restantes. Sazona al gusto y reserva.
  4. Para armar el burrito: calienta la tortilla en un comal hasta que esté maleable, unos 20 segundos por cada lado. Entre la orilla y el centro, distribuye dos cucharadas de chili, dos de arroz, un poco de pimiento, elote, aguacate y queso al gusto. Deja para el final el pico de gallo y la lechuga, para que no remojen la tortilla. Salsea con la crema y enrolla el burrito. Aquí hay un tutorial paso a paso para convertirte en un experto enrrollador.

Si ya llegaste hasta aquí, recompénsate y marida con una buena cerveza estilo american IPA. Cuando la mesa esté puesta, dale una mordida a tu burrito y recuerda agradecer ese sabor al dios sombrerudo de la comida tex-mex.

 

 

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